Willaq Pirqa el cine de mi pueblo es una película de comedia dramática en idioma quechua​ peruana-boliviana de 2022 dirigida por César Galindo y escrita por Galindo, Augusto Cabada y Gastón Vizcarra.
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Reseña: Willaq Pirqa El cine de mi pueblo

Se abre un plano panorámico aéreo con el canto de un gallo. Es de madrugada, aún es oscuro, sin embargo, escuchamos la conversación de un niño y su madre sobre el significado de aquellos cacareos. La visión aérea se va aclarando con el amanecer, hasta revelarnos un espectacular escenario: la vivienda, una humilde choza empedrada, se ubica en entre el verdor de unos pastizales, con las montañas nevadas o “Apus” de fondo, completando una auténtica postal.

En esta historia de atmósfera atemporal, conocemos al pequeño Sistu, su hermanito y sus padres, humildes pastores que viven del día a día. Son quechua hablantes, razón por la cual leemos sus diálogos con subtítulos durante gran parte del metraje. Sistu es un niño curioso e inteligente que cumple los deberes impuestos por su estricto padre, hasta que, en una de sus incursiones por el poblado más cercano, descubre de casualidad algo que le cambiaría la vida por completo: el cinematógrafo.

Sistu, asombrado por atestiguar por primera vez imágenes en movimiento, comparte con sus amigos y su escéptico padre, para quien la sola idea de un invento llamado “cine” no es más que una pérdida de tiempo, sin saber que se trata de un poderoso medio para contar historias, incluso, de aquellas personas que carecen de representación como su propia comunidad.

Le tomó más de 5 años al director César Galindo estrenar este filme. Sin embargo, el tiempo invertido valió totalmente la pena. En una era donde vivimos bombardeados por filmes de pletóricos efectos visuales o CGI y de ritmos narrativos ágiles, “Willaq Pirqa” presume de calidad visual, la cual es su mayor “efecto visual” y a su vez su mayor baza, pese a su ritmo reposado y su carencia de conflictos narrativos.

Filmado durante cinco meses en las localidades cuzqueñas de Maras y Moray, el filme goza de gran naturalidad, gracias al buen manejo de actores por parte de Galindo, muchos de ellos principiantes que nunca han pisado un teatro. La película goza de una impecable fotografía de Juan Durán, quien junto a Galindo, logró edificar auténticas postales panorámicas de gran calidad, con altos contrastes y un estilo fílmico por momentos contemplativo y naturalista, que recuerda a directores como Werner Herzog o Terence Malick, sumado a un costumbrismo tan bien logrado que haría enorgullecer a José María Arguedas, el recordado autor andahuaylino.

Más allá de mostrarnos la precariedad en la que viven estos pobladores del Ande, el filme aborda la magia del descubrimiento artístico a través de un niño (Sisto), quien asombrado descubre a Bruce Lee, Drácula, King Kong y Charlie Chaplin y trata de compartir ese entusiasmo con los comuneros de su localidad. Algunas voces se apresuran en compararla con “Cinema Paradiso” de Tornatore, aunque este filme podría ser una referencia por la breve amistad del niño con el proyector, no necesariamente es una imitación a la “peruana” de la reconocida película italiana.

“Willaq Pirqa: el cine de mi pueblo” se presenta como un pequeño oasis de buen cine peruano. Y como diría el bueno de Martin Scorcese, el cine está hecho para verse EN el cine. Y es por ello que es casi un deber para todo cinéfilo el acudir a una sala y apreciar esta película que con sus virtudes y limitaciones logra pequeños milagros. Muy probablemente la veremos participar en festivales internacionales, donde sin duda, ampliará su audiencia. Ya a nivel nacional su éxito fue impresionante, alcanzando a sobrepasar los 62 mil espectadores, logrando un hito al ser la película en quechua más vista en la historia.

Puntuación: 4 de 5 puntos.

 

 

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