Por: Mijail Otárola
Chloé Zhao adapta la novela homónima de Maggie O’Farrell en una historia que, según qué espectador, puede resultar una experiencia bastante emotiva. Ningún problema con ello, pero creo que la película, siendo buena a secas, tiene problemas serios a la hora de abordar un material tan delicado. Arranca la película con una demostración de lo que será, a nivel cinematográfico, una película bastante competente, puesto que su fotografía es llamativa y su composición del plano está bastante cuidada, permitiendo rimas internas o contrastes al usar un mismo plano en diferentes tiempos. Los movimientos de cámara no se quedan atrás, como en la secuencia del primer parto, bastante intensa y bien filmada con un sutil travelling.
El principal problema de la película viene a la hora de establecer el drama, donde no puede evitar depender, o abusar, de personajes gritando en primerísimo primer plano, en dejar de lado su elegante sutileza para poner en cámara cosas como los síntomas de la peste bubónica y la agonía de dos infantes a causa de la misma. Cosa no necesariamente mala, pero definitivamente no muy virtuosa, principalmente porque es una tendencia esto y tal parece es la fuente con la que más se ha defendido y alabado el trabajo de la cineasta china: el llanto, provocado nada más que por la exposición desmedida del sufrimiento, recurso que ya habían usado películas que flirtean, o directamente se identifican, con el sustantivo de «porno miseria», como «Precious», «Biutiful» o «My sister’s keeper». Si Zhao sale más o menos bien parada, es porque tiene un talento genuino para dirigir actores, principalmente esos niños, cuyo nudo es el mejor controlado de la película y, en consecuencia, el más emocionante.
La ambivalencia moral del personaje de Shakespeare, aunque no tan explorada, también es interesante de ver y Jesse Buckley brinda una de las actuaciones más fuertes del año. Podríamos finalizar diciendo que el final es indiscutiblemente emotivo, bien construido y logrado, pese a tener subrayados y torpezas como las explicaciones que brinda Agnes del clímax o el uso de On the Nature of Daylight, respectivamente.
La película «Hamnet» (2025), dirigida por Chloé Zhao y basada en la novela de Maggie O’Farrell, narra la historia ficticia de cómo la muerte del hijo de 11 años de William Shakespeare y Agnes Hathaway inspiró la creación de la tragedia Hamlet. Protagonizada por Paul Mescal y Jessie Buckley, la cinta explora el duelo, el amor y el arte, estrenándose en 2026.
