El viernes 11 de septiembre, a las 7:00 p. m., la Galería Oders, en Barranco, inaugura «La posibilidad latente de una erupción», exposición individual de la artista trujillana Jimena Mía, bajo la curaduría de Luisa Fernanda Lindo. La muestra reúne obras realizadas con vellón, tierras, pigmentos orgánicos, cobre y pintura, a través de las cuales la artista toma el volcán como punto de partida para explorar las relaciones entre cuerpo, naturaleza y sociedad. La exposición podrá visitarse hasta el 10 de octubre, de martes a sábado, de 2:00 p. m. a 8:00 p. m., con ingreso libre.
Un volcán también puede ser un cuerpo
La propuesta parte de una relación sencilla pero sugerente: tanto los volcanes como los cuerpos atraviesan procesos de acumulación, transformación, tensión y reposo. Desde allí, Jimena Mía utiliza el volcán como metáfora del cuerpo femenino y de aquellas experiencias que se acumulan y permanecen contenidas hasta encontrar una forma de manifestarse.
Para desarrollar este proyecto, la artista investigó los procesos geológicos de los volcanes y sus distintos estados y ciclos. En Arequipa, se acercó al Pichu Pichu, el Chachani y el Misti para observar sus formas, colores, texturas, sonidos y olores. Este contacto con las montañas también abrió preguntas sobre su dimensión cultural y espiritual y sobre la relación que las personas han construido con ellas.
Según explica la curadora Luisa Fernanda Lindo, la exposición «acerca la figura del volcán como metáfora del cuerpo femenino» y propone un paisaje que se transforma a través de los propios materiales de las obras. La montaña aparece así no solo como un fenómeno natural, sino también como una forma de pensar nuestra relación con el entorno.
Tres momentos de un mismo ciclo
Las obras se articulan a partir de tres momentos del ciclo volcánico: acumulación, erupción y reposo. Esta estructura permite trasladar un fenómeno geológico a experiencias humanas. La acumulación alude a aquello que se guarda y a las tensiones que se van sumando; la erupción, al momento en que esas fuerzas encuentran una salida; y el reposo, a una pausa que no implica necesariamente el final del proceso.
La propuesta incorpora además una mirada sobre las formas en que los cuerpos y la tierra son intervenidos y explotados. En este punto, el volcán permite establecer un vínculo entre las experiencias corporales y las prácticas extractivistas que transforman los ecosistemas. La exposición plantea así preguntas sobre las relaciones entre naturaleza, sociedad y poder, y sobre las formas en que habitamos el paisaje.
La tierra, el metal y las fibras como parte de la obra
La materia tiene un papel central en esta propuesta. Jimena Mía emplea vellón, tierras, pigmentos orgánicos y cobre, y recurre a técnicas como el wet felting, la oxidación y la pintura. Con estos recursos crea formas y superficies que evocan montañas, grietas y ríos ácidos.
El uso de estos materiales no responde únicamente a una intención visual. Sus características y procesos de transformación también forman parte del sentido de las piezas: la fibra se compacta, el cobre se oxida, la tierra se incorpora a las superficies y la pintura construye nuevas capas. La materia se convierte así en parte activa de la obra.
Después de la erupción
En lugar de entender la erupción únicamente como un momento de destrucción, la exposición propone observarla como parte de un ciclo. La ruptura puede abrir paso a una nueva etapa, del mismo modo que aquello que se transforma o se deshace puede dar lugar a algo diferente.
Desde esta perspectiva, «La posibilidad latente de una erupción» invita a mirar los cambios del cuerpo, la naturaleza y la sociedad como procesos abiertos. Lo que permanece contenido puede emerger; lo que se transforma puede adquirir otra forma; y el reposo puede ser también el comienzo de un nuevo ciclo.
Acerca de la artista
Jimena Mía (Trujillo, 1989) es artista visual, docente y gestora cultural. Estudió en la Escuela de Arte Corriente Alterna de Lima, donde obtuvo la medalla de oro a la excelencia académica, y en la Universidad Privada del Norte. Su trayectoria se desarrolla en torno a la instalación, el dibujo, la pintura y el textil, con una investigación centrada en las relaciones entre cuerpo, naturaleza y tierra.
Ha participado en exposiciones como «DE/S/PRO/TEJIDAS» (2023), que abordó las relaciones entre cuerpo, violencia y vulnerabilidad social; la exposición de finalistas del Concurso Nacional de Pintura del Banco Central de Reserva del Perú (2024), donde presentó «Herida vestida de poesía»; y «Poner el cuerpo» (2025). Paralelamente, desarrolla proyectos vinculados con la formación y la mediación cultural. En 2025 fundó Punto Cero, iniciativa dedicada a la formación y creación artística para adultos.