Cuerpo de agua
Así como un cuerpo de agua, el cuerpo mío también cambia.
Fluye contracorriente, pero se mueve.
Incesantemente.
Así este cansa a todos sus amantes que en lo físico llenos de éxtasis aclaman por receso, tiempo muerto, mas no por su finito.
Nunca piden un finito.
Porque a aquel compañero mío le gustan mis ojos.
Tanto que sediento lo vuelvo regular.
Embarga la anatomía de mis fluidos, yo recorro su arena.
Seca.
El agua de mis labios los consuela.
Vital necesaria.
Peces sedientos piden por agua.
Les encanta.
Aún así el río solo fluye.
Con sus movimientos engatusantes ha de despedir a sus amantes.
Pobres los dejo tristes.
Mas el agua no alberga sentimiento ni pesar.
Ósculos que lloviznan.
Intermitentemente.
Un “hasta luego” de los peces, cuerpo que no para y siempre fluye.
Fluido ser tan de su género.
Binario cero.
Amo y odio el agua, mas me encanta la lluvia.
Ciclo fluctuante
(1) Como el viento cuyo efímero, pero constante
Imperceptible, aun presente
Aquel que revolotea tras el sentir de la suave marea
Y que le cante a los oídos de mis allegados
Me tocan y me convierto en aire
Aire de agua
Quien sigue un ciclo fluctuante y vuelvo yo hacia mis orígenes,
aquellos que tanta falta le hacen a mi alma.
Desaparezco del presente… y mucho a con mi futuro
Mírame otra vez pasado
Diles que aún los quiero, que extraño su presencia
Que aunque no me vean, yo en mi fluir los añoro
Tiempo dale al tiempo poco de mío mucho de ellos
Viene la oleada de las horas que ya no minuto y desaparezco
Las gotas ahora me ahogan y me hago uno con el océano
Mis pulmones tratan de respirar aire,
pero se llenan de agua
Paro mi inútil intento de supervivencia y me detengo a observar…
que los peces aún nadan,
las gaviotas me silban,
el alga que me roza y yo la toco.
Tan llena de vida, yo me asombro
Solo cierro mis ojos y me dejo morir.
Morir para revivir.
Vuelvo a amar, a sonreír, a llorar, a gritar.
Entendida la vida, ahora puedo ver el aire.
Me observa, así sonríe.
Respiro…y me lleva con él.
(2) En nostalgia yo agradezco
Al océano y al cielo
Aquel cielo de agua que me lleva a fluir con ella
Invisible,
solo perceptible para los que viven curiosos
¿Cómo he de culparlos si yo igual a ello?
Curiosidad en demasía agarra la brisa y me voy con ella
Ella me enseña
Yo acepto que de ella aprendo y me dejo ser
En mi inocente tristeza, yo tan ciego era
Hora de darle tiempo a aquel tiempo que no enemigo, sino enseñante
Inhalo agua, exhalo aire
Aquel que me lleva una vez más a la montaña
para yo tirarme y convertirme en río.
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https://cuentaartes.org/edicion-14-estelar/
Sobre el autor
Viggó
(Lima, 2006) Artista visual, investigador y poeta. Estudiante de Pintura en la Facultad de Arte y Diseño de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Ha participado en ferias profondos, exposiciones colectivas y formado parte del equipo de gestión cultural del espacio alternativo de arte Ruvic Studio & Galería en 2025. Su trabajo se sitúa en una observación íntima de la naturaleza, no solo como fuente de la cual extraer pigmento para su creación plástica, sino como un organismo vivo con el que se establece una relación de cercanía, escucha y entendimiento. Entre el gesto, el color y la escritura, su obra se configura como un entorno de autorreflexión que busca comprender lo orgánico desde la experiencia sensible.
