Entrevista Luis Fernando Diaz Ganador Premio Cope 2024 de Literatura
Entrevistas

Luis Fernando Díaz: Un escritor solitario

El escritor peruano Luis Fernando Díaz, último ganador del Premio Copé 2024, cuenta que escribió el relato solo, en medio de la pandemia y desempleado; Postula a Rulfo, Onetti y Vallejo como sus autores de cabecera; Comenta que el estado actual de la literatura peruana sigue siendo masculina y centrista; Y adelanta parte de su nuevo proyecto literario Una agonía luminosa, novela ambientada en la década del 90 durante la dictadura de Alberto Fujimori.

Por Álvaro Javier Marrocco

«Si te tomas en serio lo de influir en el mundo, apaga el smartphone, cierra las pestañas del navegador, arremángate y ponte a trabajar». -Cal Newport-

“Como en ninguna otra etapa, establecí un ritual, que a través de aquellos meses cumplí sin evadir sus límites: despertar de acuerdo con un horario de oficina, escribir durante diez horas continuas (…) leer por tres horas adicionales (recopilando notas para la construcción del relato: la geografía de La Herradura, los cambios de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX, los torneos pugilísticos y los discursos de la hípica), trasladar durante la noche lo avanzado en una máquina de escribir Olivetti”. El fragmento citado es parte del discurso que brindó Fernando Luis Díaz en el auditorio del Centro Cultural luego de recibir el Premio Copé (Género cuento) por “Dies irae” en septiembre del 2025.

En tiempos donde muchos autores jóvenes (y no tanto) hacen de la exposición en Redes Sociales una forma de mostrar su trabajo literario, a decir: su vida, sus lecturas, su biblioteca y demás cuestiones; existen otros que carecen de perfiles en plataformas, o bien, que apenas los utilizan. Contactar a Luis Fernando fue toda una aventura digital. En redes es difícil encontrarlo. Pedir el mail a la Unidad de Gestión Cultural de Petroperú fue una acción necesaria para dar con el escritor. Al respecto el autor agrega: “La verdad es que publico poco en redes sociales. Como autor, prefiero un diálogo indirecto con el lector a través de las obras. Es necesario establecer cierta oscuridad sobre la proximidad entre el escritor y el lector”.

Algunos dirán que la literatura de verdad, se hace en otra parte, fuera del sistema de consumo. Diaz sostiene: “el trabajo de la escritura se ejerce en una dimensión solitaria”. El escritor argentino Ricardo Piglia, en su libro Crítica y ficción, sostiene que el capitalismo desconfía de los escritores, porque escriben en soledad, y utilizan el tiempo de manera «improductiva».

Premios y certámenes

“Me considero un lector. Aún evoco aquel libro con letras azules y tapas recubiertas de tela, sobre el cual mi mirada se detenía en la infancia examinando las imágenes y los grabados interiores de escenas clásicas de los hermanos Grimm”. Rememora Luis Fernando.

En el año 2016, con veinte años consiguió un reconocimiento por su cuento «Ablución». En aquella época, su escritura se encontraba influenciada por la literatura de Kafka y Borges. Especialmente, por el cuento «El jardín de senderos que se bifurcan»​. Con veinte años, los laberintos y los espejos, los tigres y los dobles, generaban en él, un grado extraordinario de interés. “Borges nos otorgó a los escritores, especialmente latinoamericanos, un nuevo horizonte: colmado de símbolos y objetos metafísicos, como en «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius» o «El Aleph», que irrumpen en lo real” cierra Díaz.

En el Perú, el Premio Copé es uno de los certámenes más importantes y ha aportado a la construcción de una tradición literaria. Dies irae fue el cuento que lo catapulto como joven promesa a sus 25 años. Fue escrito en un período de seis meses, a principios de la pandemia. “Desempleado, como muchos dentro de aquel contexto, deseaba retratar la prometedora infancia y la desilusión y el desencanto de la madurez”. Ahora, con treinta años, su escritura se bifurca por otros senderos. “La melancolía y la preocupación por lo onírico y la muerte resisten como la herencia de un tardío surrealismo. Después del sueño, la locura es la única extensión donde la libertad ejerce su dominio”, cierra el escritor.

¿Cómo ves la producción literaria y el mercado editorial peruano?

Hace un siglo, fueron las regiones del Perú las que contribuyeron a la creación de una imagen subvertida de la literatura nacional. Asociaciones intelectuales como el Grupo Norte o el Grupo Orkopata fundaron una nueva sensibilidad artística. Hoy en día, la producción literaria experimenta una crisis en múltiples dimensiones, por un lado, el cosmopolitismo favorece una integración dentro de un escenario colectivo y global. Mientras que, en un plano diferente, restablece los conflictos y las diferencias entre la capital y los departamentos.

En un contexto que se alimenta de lo inmediato, la conmemoración de ciertas efemérides instala otra fuente relevante para las editoriales. Por ejemplo, como parte del centenario de la publicación inicial de la revista Amauta de José Carlos Mariátegui, La Balanza Taller Editorial reedita este año una versión facsimilar de aquella pieza clave del vanguardismo latinoamericano.

¿Dónde se insertan las escritoras en ese mercado?

“En Perú la literatura escrita por mujeres aguarda un reconocimiento”, enuncia Luis Fernando, luego agrega:En argentina, la escritora Mariana Enríquez cuenta en una entrevista que la unión de las escritoras vigentes reside en el compartir de una subjetividad: un continente entrelazado por una represión común bajo dictaduras o guerras civiles. Samanta Schweblin, Mariana Enríquez y Gabriela Cabezón Cámara exponen, por medio de sus novelas y cuentos, ese sentido y obsesión singular por ciertos tópicos. Por ello, el horror es una constante en estas escritoras”. Revertir aquel estado es indispensable para entender en su conjunto la experiencia literaria.

¿Qué autores jóvenes leés y ves con proyección nacional e internacional? 

Narradores como Hugo Velazco o Stuart Flores han recobrado, recientemente, un interés por la edificación de una novela total a través de sus últimas obras, Invisible como los elefantes y Preludio a los delirios de un joven pianista sin cabeza, respectivamente. Por ello, su proyección, así como la de otros autores, es una promesa significativa.

Su propio canon 

Para nuestra concepción de lo latinoamericano, Pedro Páramo es la naturaleza y la búsqueda del enigma. Para mi escritura personal, Juan Carlos Onetti reveló una manera esencial de contemplar el destino de la conciencia. Su narrativa muestra una modalidad invisible que halla en los silencios una evasión de la existencia. Los personajes fracasan, y mueren sin hacerlo realmente. César Vallejo representa, como escritor, una comprensión de la fatalidad y de la esperanza, un compromiso con el lenguaje que vacila frente a los límites del dolor y del sufrimiento personal y ajeno.

Una agonía luminosa

En este momento, experimento una influencia singular por el título: Una agonía luminosa. El proyecto de una novela ambientada en la dictadura de Alberto Fujimori durante la década del noventa. Desea ser, a su vez, una historia de espectros, monstruos y fantasmas, a partir de los testimonios de las familias de las víctimas de las desapariciones forzadas. El horror, instalado por un gobierno cívico-militar, es un horizonte tangible, y una amenaza permanente para las precarias democracias latinoamericanas. La concepción de Una agonía luminosa tiene como centro ese carácter fundamental de la memoria, una evocación y una reivindicación de la justicia (aún inconclusa) frente a los crímenes atroces y el olvido de nuestros muertos.

Bio

Luis Fernando Díaz estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Obtuvo el Primer Puesto en el género Cuento de los XIX Juegos Florales Universitarios de la Universidad Ricardo Palma y Finalista en la XXVII edición del Concurso “El Cuento de las 1,000 Palabras” de la revista Caretas. Tercer Lugar en el Concurso de Ensayos “Esquirlas del odio. Percepción de los jóvenes de hoy sobre Sendero Luminoso”, organizado por el Ministerio de Cultura, el Instituto de Estudios Peruanos y el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social. Fue ganador del primer lugar en el concurso de microrrelatos organizado por el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú, bajo el marco del Cuarto Festival de la Palabra. Y Mención honrosa en el XVIII Concurso Nacional Juvenil de Cuento “Germán Patrón Candela”. Es también el ganador del Premio Copé Oro de la XXIII Bienal de Cuento «Premio Copé 2024». Actualmente, se desempeña como docente y a la investigación de la poesía peruana de vanguardia.

 

Álvaro Javier Marrocco. Licenciado en Periodismo (UNR) Rosario, Santa fe. Colaboró en los medios gráficos; La Capital de Rosario, El Litoral de Santa Fe. También en revistas digitales de Argentina y del extranjero.

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