El tráfico avanzaba a trompicones, como si la ciudad hubiera decidido detener el tiempo únicamente para mí. Los automóviles avanzaban unos cuantos metros y volvían a quedar inmóviles bajo un cielo gri...
El tráfico avanzaba a trompicones, como si la ciudad hubiera decidido detener el tiempo únicamente para mí. Los automóviles avanzaban unos cuantos metros y volvían a quedar inmóviles bajo un cielo gri...