En un contexto atravesado por la inmediatez y la sobreproducción de imágenes, la obra del artista Diego Paolo Ríos Álvarez se desplaza con otra temporalidad. Más que acumular, transforma. Sus materiales: fragmentos industriales, retazos de tela, superficies erosionadas, no encubren su procedencia, sino que la sostienen como parte activa de su propuesta artística. En esta práctica persisten rastros y memorias que no se resuelven del todo, sino que permanecen en un estado abierto a nuevas configuraciones.
Su trabajo se articula como un campo de relaciones en constante desplazamiento entre lo precolombino y lo contemporáneo. Diego Paolo Ríos opera desde la superposición, la interrupción y el cruce de temporalidades. En ese proceso, no emerge una cita directa de lo ancestral, sino la persistencia de ciertas lógicas: formas de ordenar, narrar y pensar la materia que remiten al antiguo Perú sin fijarse como referencia estática.
Su trayectoria deja ver una línea de trabajo consistente. Desde sus primeras exposiciones individuales hasta proyectos recientes como Rituales desde lo profano (2024) y Horizonte de eventos (2025), presentados en el Museo del Convento de Santo Domingo – Qorikancha, su producción ha circulado entre Lima, Cusco y otras ciudades, incluyendo Quito, Ecuador. A esto se suman reconocimientos como la mención honrosa en el Concurso Nacional de Pintura Premio Mapfre y su presencia como finalista en convocatorias como Pasaporte para un Artista de la Alianza Francesa y el premio ICPNA Arte Contemporáneo.
Así, el paisaje, la materialidad y la memoria cultural no aparecen como temas, sino como fuerzas que atraviesan la obra. Cada pieza puede leerse como un fragmento que se vincula con otros, configurando un sistema abierto donde las imágenes no se cierran, sino que se continúan y se afectan mutuamente.
En un escenario que a menudo privilegia la legibilidad inmediata, su trabajo no se afirma desde la claridad, sino desde la apertura. Hay en su práctica una insistencia en sostener la transición: aquello que no termina de resolverse y que, precisamente por eso, conserva su esencia en el presente y en lo que está por venir.
En ese sentido, su obra se sitúa en un territorio de indeterminación fértil, donde materia, memoria y tiempo no se organizan de forma lineal, sino que coexisten, habilitando otras formas de percepción.
Redes sociales del artista:
Instagram: @deyerre
Web / Portafolio:
www.cargocollective.com/diegopaolorios
Imagen de portada:
Costa Ychma, 2026, pigmentos minerales y base acrílica sobre lona, 50 x 60 cm. por Diego Paolo Ríos.
