ley de herodes
Crítica de cine Revista

Crítica de la película «La ley de Herodes» por César Urviola Ipanaqué

Por: César Urviola Ipanaqué

“O te chingas o te jodes”

La ley de Herodes (1999), es una película de humor negro, es una sátira y como toda sátira va dirigida a criticar burlonamente algo o alguien, en este caso a un grupo de personas, sus costumbres y a la misma historia mexicana. Forma parte de una tetralogía de películas del director Luis Estrada conjuntamente con: Un mundo maravilloso (2006), El infierno (2011) y La dictadura perfecta (2014). Todas estas películas las pueden encontrar en las plataformas de cine virtuales, no será para usted amigo lector muy complicado encontrarlas. La ley de Herodes es la primera que compone esta serie de películas, es de anotar que se pueden ver indistintamente sin un hilo conductor, es decir que no es necesario verlas en orden cronológico. El director Luis Estrada “utiliza” a los mismos actores principales para sus distintos personajes siendo Damián Alcázar, lo que se denomina en el cine como un actor fetiche para este director.

La película cuenta con escenas que mantienen al espectador atento al destino de Juan Vargas como alcalde del pueblo San Pedro de los Saguaros. Los avatares del personaje principal como militante de los rangos inferiores del Partido Revolucionario Institucional PRI, que sin proponérselo se convierte en alcalde un pueblo olvidado por el estado mexicano. Esta situación nos mantiene expectantes al desenlace que se prevé desafortunado. Podemos apreciar la crítica mordaz al modelo político mexicano, considerado como “la dictadura perfecta”, es curioso que se mencione este cliché con el cual se denomina al gobierno mexicano, porque luego de años el mismo director filmaría la película: La dictadura perfecta, contando con el mismo actor como personaje principal, lo que nos da en apariencia una continuidad histórica dentro del imaginario de la tetralogía.

Al escuchar esta frase lo primero que recordé fue: “México es la dictadura perfecta”, remitiéndome directamente a ese debate televisado en el mes de agosto de 1990 entre Mario Vargas Llosa y Octavio Paz (como sabemos dos de los cinco únicos premios Nobel de literatura que tiene América Latina) respecto a la política del gobierno mexicano dirigido por el PRI[1]. Recordemos que una película debe bastarse por sí sola, pero a mi consideración para apreciar una película de manera más completa es importante entender el contexto al cual nos quiere remitir el director. ¿Podemos entender una película sin contexto? Probablemente sí, pero ¿podemos entender mejor una película y lo que realmente el director nos quiere manifestar entendiendo el contexto? Evidentemente sí.

Luego de la revolución de 1910-1914 México entra en una etapa de construcción revolucionaria, la etapa de formación de instituciones al servicio del pueblo. En el año de 1929 surge el Partido Nacional Revolucionario que luego se transformaría en el Partido Revolucionario Institucional, el partido más fuerte de México que pudo mantenerse en el poder bajo elecciones democráticas y algunas empañadas con vicios de fraude. Fueron 70 años ininterrumpidos de gobierno del PRI en México desde 1929 al 2000. Esto se refleja muy bien en la película La ley de Herodes, un partido corrupto que juega sus cartas bajo la mesa para mantenerse en el poder. Las pugnas internas dentro del PRI, las cuotas de poder que se disputan los viejos jerarcas del partido, aquellos que estuvieron junto a Zapata y Villa en los encendidos años de la gesta revolucionaria, pero que con el paso del tiempo cuidaban más sus intereses personales y económicos que los de las grandes mayorías olvidadas de México. También aparecen los nuevos miembros del partido, los técnicos y políticos formados en las instituciones que venían a reemplazar a los antiguos jerarcas o a quitarles un poco de poder. Vemos también al Partido Acción Nacional encarnado en el médico del pueblo, militante del PAN, que se manifiesta como una solución digna e incorruptible frente al PRI. Situación que el director de la película nos muestra que al fin y al cabo toda la política oficial y de oposición parecen ser caras de una misma moneda, al descubrir que el médico era un abusador de menores.

La película también nos muestra una marcada discriminación lingüística y racial, precisamente a esa población que prometió defender la revolución mexicana. La corrupción está enquistada en cada sector social e institución, el cura que cobra por las indulgencias y por pecado cometido, el médico que se aprovecha de una menor a su cuidado, una vieja que prostituye a menores dentro de su casa. El alcalde que ingresa con buenas intenciones, pero se amolda al sistema y empieza a recibir dadivas, especies y dinero a cambio de favores. También aparece un “gringo” (norteamericano) que saca ventaja de todos y vive sin trabajar, aprovechando solo su origen étnico y cultural se hace pasar por ingeniero. La película es una clara crítica a los estados unidos y su política de saqueo de los recursos mexicanos, el “gringo” no solo engaña a los pobladores haciéndose pasar por ingeniero, también se lleva el dinero de la alcaldía y de paso a la mujer del alcalde.

Juan Vargas como alcalde interino del pueblo San Pedro luego de entrar en esa espiral de corrupción y degradación debe sustentar su poder en la norma escrita (iuspositivismo diríamos los abogados), por eso decide el mismo reformar las leyes y hasta la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Es decir, él mismo se convirtió en soberano (cualquier parecido con los tiempos que transitamos actualmente el Perú es pura coincidencia) modificando la constitución a diestra y siniestra para beneficio propio, expoliando a los pobladores hasta de lo poco que tenían.

El personaje que hace el contrapeso a ese partido carcomido y que trata de revivir las viejas ideas empolvadas que alguna vez levantarán Zapata y Villa, es el secretario de la alcaldía: Carlos Pek interpretado por el actor Salvador Sánchez, el cree que la revolución mexicana está muy lejos de ser esa tragedia en la que sea convertido aquel pueblo. No es gratuito que el personaje de Carlos Pek hable tanto en el idioma indígena como en castellano, es el prototipo del orgullo de las tres culturas, sabe leer y escribir, también a máquina, lleva las cuentas de la alcaldía, conoce a todos en el pueblo, apoya a la comunidad. Podemos entrever que es admirador de Lázaro Cárdenas al llamarlo “el tata Cárdenas”, quien fue presidente de México por el PRI desde 1934 a 1940 y nacionalizó el petróleo de México, los ferrocarriles e inicio una nueva reforma agraria. Muchas veces se le compara con el presidente Velasco Alvarado en el Perú.

Otro símbolo que se resalta en la película y que casi se convierte en un personaje, a pesar de ser inerte, el poste de alumbrado público. Una eterna promesa incumplida que seguirá siendo solo eso: Una promesa, un engaño más. Ese poste de electricidad representa para el pueblo la modernidad, el poder salir del atraso en el que están metidos. Todos se alegran con la noticia, que al final será en un símbolo del fracaso del estado. Será también el lugar propicio para sacrificar a quien tantos males les había traído, al alcalde, ese que les gritó: “indios pata rajada”, “ustedes son pobres porque quieren”.

Mención aparte merece la música de la película y en especial la canción: La barca de oro, que se canta en el funeral de Doña Lupe. Esa letra de lamentación la he podido apreciar en otras obras del cine mexicano, en la película: un Quijote sin mancha, Cantinflas canta esta canción a la muerte del profesor. Y en la genial película del director Alejandro Jodorowsky: Santa sangre.

Para terminar esta columna, quisiera resaltar que: La ley de Herodes, no solo nos remite al sexenio del gobierno de Juan Alemán Valdez 1946-1952 y a la historia pasada de México, sino también al momento álgido del estreno de la película en las salas de cine en México, el 18 de febrero del 2000 muy cerca a las elecciones presidenciales decisivas el 02 de julio del año 2000 que finalmente dieron la primera derrota en 71 años del gobierno del PRI a manos de su eterno rival el Partido Acción Nacional PAN.

 

[1] Pueden ver el debate completo en el siguiente link de YouTube  https://www.youtube.com/watch?v=G-5aq86kylI

 

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https://cuentaartes.org/edicion-14-estelar/

 

Sobre el autor:

Cesar J aCésar J. Urviola Ipanaqué

(Lima, 1987) Cuento con dos carreras profesionales: Abogado y Licenciado en filosofía y con el grado de Magister en Gestión Pública. Soy docente universitario y servidor público. He publicado un libro de cuentos: “Amor, familia y otros fracasos” y diversos poemas y cuentos a nivel internacional: Chile, España, México y Perú.  Actualmente he terminado de escribir una novela y un libro de cuentos que espero publicar este año 2026.

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