Por Bruno Cueva
Secundado por el impacto visual de la portada de Encuentros cercanos ―vemos a tres extraterrestres grises que se preparan para hurgar cuerpos humanos―, el literato y cineasta Raúl Bobbio instaura un peaje previo a su reescritura de lo desconocido. El título del libro alude directamente a la fabulosa película Encuentros cercanos del tercer tipo, un drama de ciencia ficción de 1977, ideado por Steven Spielberg. Dimensionamos el alto magnetismo del film en la cultura popular porque incluso Ray Bradbury, el autor de Crónicas marcianas y El hombre ilustrado, la calificó como la mejor película del género especulativo jamás proyectada en la pantalla grande.
A pesar de que este rodaje de los setentas indica que el contacto con inteligencias superiores puede ser pacífico, en los cuentos de Bobbio, los alienígenas distan mucho de comunicarse con nosotros mediante el planteamiento de concesiones; al contrario, utilizan a la carne humana como una herramienta para fines mayores. Nosotros solo seríamos un recipiente biológico con conciencia que les sirve a ellos como alimañas de laboratorio.
Detectamos tres motivaciones centrales en este libro: la luz, el ruido y la soledad.
Hablar de luz aquí, en primer lugar, no es hablar de iluminación o expulsión de la oscuridad, es decir, no en el sentido optimista. Los personajes tienen la suerte echada y sufren el abandono de una sociedad que solo piensa en producir bienes y no en reflexionar acerca de fuerzas externas que habitan el cosmos o que estuvieron entre nosotros desde tiempos antiguos.
Abundan promesas difundidas por grupos de manipulación cuyas estructuras se rigen por técnicas de lavado de cerebro. En el cuento Seres de luz, un refugio es el escenario de una secta que propaga la venida de los hermanos mayores o los hermanos de luz. Ellos les piden a los seguidores que beban el llamado néctar, líquido que los liberaría de las fundas carnales para volverlos seres etéreos que comulguen con las formas de los alienígenas que los visitarán. Sin embargo, el desenlace grafica firmemente la crueldad.
Los ruidos en Encuentros cercanos quebrantan las mentes débiles por doquier. Las frecuencias que los extraterrestres inoculan en los humanos seleccionados los sumen en la locura generalizada. La única música que se interna en sus tímpanos se compara a la de los taladros que ultrajan las ciudades en auge de construcción. Se pueden considerar también ruidos a los mantras de meditación que repiten los distintos narradores de los cuentos. Concentrémonos en el «Esto es real, esto es real», una frase ligada al «I want to believe» o en español «Quiero creer», que fue originada en un póster de la serie de culto Los expedientes secretos X, de 1993. ¿A quién no se le puso la piel de gallina alguna vez cuando escuchaba la banda sonora del opening?
Y llegamos a la tercera motivación del autor: la soledad. Aparentemente, Séptimo Guerra, un personaje del cuento Pishtacos, inspirado en un contactado peruano del Grupo Rama, vive rodeado de gente afín a sus placeres como explorador de lo oculto. La soledad también se manifiesta cuando alguien no puede explicar lo que le sucede y cae en las trampas de la indiferencia, manifiesta Bobbio entre líneas. Luego de haber tenido contacto con un cuerpo geométrico en Marcahuasi, Séptimo Guerra comienza a ver búhos, el presagio de que pronto su alma será corrompida. Aquí se declara una vinculación fina a la película Contactos del cuarto tipo, protagonizada por la actriz Milla Jovovich.
En un contacto del primer tipo, tú solo ves el ovni, pero sin interactuar; un contacto del segundo tipo es cuando ves el ovni y, además, tienes pruebas físicas de su paso cerca de ti; en un contacto del tercer tipo, observas a un alienígena claramente; y un contacto del cuarto tipo se interpreta como una abducción.
Para finalizar, quisiera citar la página 40 del cuento Wow, versión peruana de lo que ocurrió con la señal de radio Wow, detectada por el Proyecto Seti en 1977. La astrónoma de este intertexto se ve engullida por la inmensidad del cosmos con estas palabras: «Ana necesitó pruebas, una conexión real que demostrara que el universo no le era un vacío indiferente. Su búsqueda no era solo científica, era un intento desesperado de refutar la soledad de la muerte”.
Encuentros cercanos promete desprendernos de la absurda cotidianidad para enfrentarnos a temores de los cuales pocas personas se atreven a comentar. Si buscas un libro de pocas páginas y que sus cuentos breves se queden zumbando en tus paredes cerebrales, este título de ciencia ficción de horror es para ti. No te harán falta los ojos privilegiados de un joyero: te detendrás en tu lectura mientras descubras las referencias a personajes controvertidos, noticias del ayer, películas, series o secretos a voces colocados por el autor. Y eso, créeme, será divertido.
