ente de Daniel Collazos Bermudez
Reseñas Literarias

Reseña del libro Ente de Daniel Collazos Bermúdez

Por Bruno Cueva

Sintámonos privilegiados de pertenecer a esta época crítica en que la ciencia ficción y el terror de Latinoamérica se sacuden del mal de ojo. Nunca antes se había registrado esta producción literaria alternativa, que manda a sobrevolar a los presagios agridulces de la revolución tecnológica por encima de la nostalgia autoficcional o el anclaje en el presente absoluto. Basta con fijarnos en autores estrictamente realistas que ya apuestan —jamás a ciegas, digámoslo sin rodeos— por escribir literatura de género, sobrepasados por la creciente demanda de los consumidores. Este no es el caso de Daniel Collazos Bermúdez, cofundador del podcast Los tres tipos y miembro del colectivo Qhipa Pacha, quien desde el principio estuvo involucrado en aquel meollo pateado al final de la fila. Y para declarar un nuevo voto con este compromiso, publicó Ente (2025) con la editorial Pandemonium.

La mente detrás de Necrópolis (2015) y Maga (2019) se arriesga a poner en nuestras manos una colección de historias clasificadas en los tópicos de la ciencia ficción y el horror contemporáneo. El haber abarcado ambos géneros supone esfuerzos altísimos por parte de la editorial respecto a la selección de esta publicación bicéfala, al menos en apariencia. Orson Scott Card, el autor estadounidense creador de El juego de Ender (1985), por ilustrar un antecedente, también se dedicó a producir cuentos de distintos géneros literarios (sello Zeta Bolsillo), aunque el galardonado con los premios Hugo y Nébula no los contempló en una sola maquetación. Sin embargo, Ente encuentra mayor similitud aún con la dinámica estructural de la colección Vino extraño (1978), escrita por Harlan Ellison (compilador de Visiones peligrosas), en cuya primera impresión se ensamblaron cuentos de fantasía (Rosas pintadas por Hitler, Croatoan), ciencia ficción especulativa (Emisario de Hamelín) y terror psicológico (Mamá). Suponemos que Collazos, osado en replicar el malabar de sus antecesores, se aventuró a experimentar con su propia hibridación. Y tiene el respaldo de que, en retrospectiva, insistimos, no se había pasado por alto que la ciencia ficción, el horror y los worldbuilding fantásticos son primos hermanos, azúcares exprimidos de la misma caña.

A su favor, además, podemos dar fe de que la primera y la segunda parte de Ente comparten el delirio maníaco de lo que nos aguardará en el futuro próximo: la carbonización de las relaciones interpersonales bajo la “responsabilidad” de la inteligencia artificial. Por supuesto, el autor construye otros túneles enlazados a futuros indeseables, pero los algoritmos informáticos destacan como el ogro a decapitar. Entonces, la ciencia ficción y el horror cotidiano intentan complementarse aquí de modo orgánico. Así lo inferimos.

¿Quieres convencerte de que este compendio de relatos es para ti? Acompáñanos a abrir solo un poco las cajas de Pandora que Collazos Bermúdez ha dispuesto sobre su mesa de artilugios. Adelante.

La primera historia de Ente, Dependencia programada, presenta a Roger Peña y su madre Micaela Sucre. Ambos defienden distintos modus vivendi. Por un lado, él vive conectado a una silla inteligente de HopLab, desde donde trabaja para el Estado; por el otro, ella festeja el fin de la pandemia y se enfrenta a su hijo con el fin de hacerle comprender que la IA conspira contra la humanidad. Lo novedoso de este cuento es que lo leemos en todo momento desde la perspectiva de la IA misma. Collazos cuida la ilación del lenguaje informativo, carente de emociones.

El temor a lo desconocido baja la guardia de las personas y sus ganas de ser libres. Dependencia programada encajaría en el mundo descrito por Carlos Arámbulo en Anticipación (Planeta, 2024), una novela de núcleos oníricos que funciona como un manifiesto implícito contra aquello que fuerza la extirpación gradual de los sentimientos. En paralelo, no habrá quienes enfoquen más su atención en la marcada disputa generacional de los que defienden lo analógico por encima de lo digital. Nos preguntamos si en verdad estamos progresando como especie en conjunto o somos testigos privilegiados de la desaparición del pensamiento crítico. ¿La automatización libera al homo de las responsabilidades?, cuestiona Collazos Bermúdez.

Continuando el eje discursivo, Otros mundos, el tercer relato y el más extenso del libro, somete al lector a una narración ubicada principalmente en las afueras de la Tierra. Collazos nos invita a descubrir qué sucedió con Ginebra Navas, una comandante enviada por la inteligencia artificial totalitaria llamada OmnIA al cinturón de asteroides para recoger minerales. Aunque somos inducidos a creer que la resolución al misterio se consigue aplicando la navaja de Ockham —la explicación sencilla suele ser la correcta—, el autor sorprende al conducirnos a parajes metafísicos. Collazos concilia la lógica de las leyes físicas con dimensiones que laten en frecuencias indetectables. Y por qué abstenerse a intentarlo. Al fin y al cabo, mientras no exista una teoría del todo, podemos explotar nuestra volatilidad (y los escritores todavía más), especular con el entrelazamiento entre lo etéreo y los cálculos exactos de las ciencias que nos rodean.

Durante el desarrollo de la trama, nos estremeceremos cuando descubramos que la IA, en función a su sed de adquirir conocimientos, tiene la capacidad de planificar, conspirar contra el orden social o las costumbres de la especie. En la actualidad, una conspiración así de perversa funcionaría. El genio estadounidense Mark Twain, autor de clásicos como Las aventuras de Tom Sawyer (1976), había advertido: «Qué fácil es hacer que la gente crea una mentira, y qué difícil es deshacer ese trabajo después».

La IA también se beneficia del primado negativo, orquestado por el cine distópico de Hollywood distribuido alrededor del planeta. Escena a escena nos van preparando para “aceptar” las reglas que un mundo mecanizado (o desalmado, si cabe el término) impondrá valiéndose del silencio.

Volviendo al cuento, citamos este fragmento del diálogo sostenido entre la comandante Saraí Palomino y la expareja de Ginebra, Irene Jiménez:

—La gente se enferma menos (dice Jiménez).
—Estamos sanos en su mayoría para que desempeñemos las labores que necesita (la IA). Sin embargo, quizás conoce la cura de las enfermedades terminales, que no hace públicas, porque le sirven para renovar la biomasa laboral, si entiende a lo que me refiero (responde Saraí).
—Una inteligencia artificial no puede ser mentirosa o egoísta. ¡Es superior a nosotros! (asevera Jiménez dentro de la iglesia donde se reunieron).

Inexistir es el título del último cuento de la primera parte de Ente. Se diferencia de sus antecesores por la reflexión ontológica de los sucesos. ¿Qué rasgos específicos nos hace humanos? ¿Hay una definición exacta de la palabra “mente”? ¿Si un robot se vuelve consciente de su existencia entonces debemos considerarlo una persona con derechos? Collazos Bermúdez plantea aquí a un personaje desdichado que pide dinero en las calles. En paralelo a la narración en primera persona, por parte del pordiosero, una nueva pandemia asola las naciones: la gente desaparece o atenta contra su vida. El director indio-estadounidense M. Night Shyamalan había trabajado con esta premisa en su largometraje El fin de los tiempos (2008), sin embargo, se presume que una toxina de las plantas provoca ese apocalipsis. Hay que reconocer que el mendigo de Inexistir experimenta un proceso que cambia su visión del universo, eso se aplaude y registra en actas el crecimiento de Collazos. Sin embargo, hubiese sido mejor apostar por el narrador omnisciente. En varios pasajes de la historia, el lenguaje marginal utilizado por el protagonista le resta naturalidad al propósito ontológico del cuento. Dicho de otra forma, la búsqueda de la verdad absoluta —asunto reservado a las acrópolis de la filosofía— contrasta con el razonamiento primitivo de quien está a punto de trascender su propio plano.

Y así es como llegamos a la segunda parte: las historias de terror. Quisiera resaltar, en primera instancia, el cuento Zootropo. Daniel Collazos ha creado su versión del tiempo deformado en bucles. La manipulación del tiempo fue un fetiche de Rod Serling mientras componía los guiones de la serie The twilight zone (1959). Serling cuidó de ese semillero y la siguiente generación de talentos no la desaprovechó.

Podemos tomar como referencia, además, en el plano audiovisual, a la película de culto Los cronocrímenes (2007), una de las primeras aproximaciones para interpretar cómo la realidad se vería afectada por las paradojas de conocerse a uno mismo.

Stephen King, en 1998 y a través de la revista The New Yorker, se había aventurado a publicar un cuento atípico basado en el What if de “¿Qué pasaría si el infierno es la cruda repetición de los minutos previos a tu muerte?”. Para quienes estén interesados, la reedición de Esa sensación que solo puede expresarse en francés se encuentra en Todo es eventual (2002). La colección “El ahorcado: cuentos de espanto”, de Orson Scott Card, contiene la narración llamada Mil muertes, en cuya trama acompañamos a las tribulaciones de un disidente político condenado a morir y revivir para limpiar su cadáver.

Dicen que lo mejor se deja siempre para el final. El libro Ente baja el telón con Su3 (o súcubo, demonio femenino que le roba la energía viril a los hombres). Sin rodeos ni concesiones moralistas, el autor critica, en sus códigos de horror, la intromisión actual de internet en el desarrollo adolescente. En adición a lo anterior, sobreexpone el negocio polémico de la “página azul” y su distribución a todo tipo de usuario.

Presenciaremos la aterradora experiencia cibernética de David, un chico aficionado a los videojuegos que navega por la red hasta que recibe la invitación de una mujer semidesnuda de cabellos rojos para mantener conversaciones privadas. La tensión crece con el correr de las páginas. Y en el desenlace se hace imposible incomodarse a raíz de la escena de violencia del hijo contra su familia. Inclusive, nótese de que esta historia fue de mis favoritas, si usásemos este cuento en un taller literario, la imaginación de los asistentes desbordaría al reescribir múltiples finales. Voy a parar aquí para no adelantar detalles.

La integración de temáticas primas-hermanas, como la ciencia ficción y el horror, brindan cocteles potentes. Collazos así lo ha confirmado. Es cierto que decidió separar el libro en dos partes, sin embargo, eso no le quita peso a su habilidad de narrador.

El autor se siente a gusto al captar atmósferas recargadas de incertidumbre cuando se mueve por espacios caseros. Antes se creía que estas exploraciones solo eran reservadas al realismo; gracias a Ente, lo desmitificamos. Como el mundo cambia cada segundo debido al impulso mercantilista, los peligros se reproducen al igual que las bacterias y Collazos vio oportuno camuflar reflexiones dirigidas a aquellos que removieron el antifaz de sus ojos. Libro recomendado.

Reseñador: https://www.instagram.com/brunovcueva/

Autor del libro: https://www.instagram.com/danielcollazosb/

Editorial: https://www.instagram.com/pandemoniumeditorial/

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.