Por: Aarón Alva
Luego de 15 años, el eximio guitarrista español Rafael Aguirre vuelve al Perú para ofrecer un concierto en el Teatro Municipal de Lima. La cita será el miércoles 22 de abril a las 8 p.m., y el programa incluirá los dos conciertos más célebres para guitarra y orquesta del compositor Joaquín Rodrigo: el Concierto de Aranjuez y la Fantasía para un gentilhombre. Ver nota
Dotado de una técnica sólida y gran expresividad, Rafael Aguirre ha construido desde muy joven una destacada carrera que abarca giras internacionales, grabaciones y reconocimientos importantes. A propósito de su visita, el músico nos concedió una entrevista que compartimos a continuación, en la que reflexiona sobre su vínculo musical con el Perú y el panorama actual de la guitarra clásica.
1. ¿Qué significa para ti volver a Perú después de 15 años, tanto a nivel musical como personal?
Bueno, para mí volver a Perú es un honor. Es un país al que le tengo mucho cariño después de la visita que hice; es uno de los países donde mejor he comido y el trato que se me dio fue excelente. Tengo muy buen recuerdo del concierto que di. Volver ahora a uno de los teatros más prestigiosos del país, y seguramente de los que más historia tienen, es un honor. La verdad, un honor que hayan pensado en mí para un concierto de ese nivel.
2. ¿Qué relación has tenido con la música peruana, ya sea académica o popular? ¿Hay algún compositor o repertorio que te interese especialmente?
La verdad es que, quitando las canciones populares como La flor de la canela o El cóndor pasa, no tengo mucha cultura de la música peruana. Sí es verdad que Pedro Jiménez de Tirado, era un compositor del siglo XVIII, y escuché sus obras para guitarra por el maestro Alexander Sergei Ramírez, que enseñaba en la misma institución donde yo enseñaba en Düsseldorf, en Alemania.
La verdad es que me gustaría conocer más. Sé que hay muchos guitarristas peruanos que se dedican a la difusión y me encantaría en algún momento poder tocar algo. También conozco la obra de Celso Garrido Lecca.
Tengo un amigo, Daniel Cueto, que ahora mismo reside en Bloomington, Indiana, en Estados Unidos; estudiamos juntos y es compositor. Conozco también la figura de Jimmy López, que vive en Estados Unidos. Entonces sí, la verdad es que hay bastante movimiento.
Hay que beber del pasado y mirar hacia el futuro
3. Desde el inicio de tu carrera, ¿Cómo percibes la evolución del mundo de la guitarra clásica?
Cuando yo empecé a estudiar guitarra no existía internet y había grandes nombres de la guitarra, algunos ya retirados. Era un mundo diferente. Había muchos filtros para llegar a las grandes discográficas y no se podía llegar simplemente teniendo muchos seguidores; había que hacer una carrera larga y con muchísimo nivel.
En mi generación también se participaba en concursos. Hoy en día ha cambiado mucho y la sombra de Andrés Segovia ya no es tan alargada. Cuando yo empecé, Segovia recién había muerto hacía cuatro o cinco años. Fue el guitarrista que más hizo en el siglo XX por expandir la guitarra en las salas de conciertos.
Con el tiempo, la guitarra se ha ido moviendo más hacia los festivales, un mundo más endogámico, alejándose en parte de las salas de conciertos. Pero ahora algunos guitarristas estamos intentando llevarla de nuevo a esos espacios. Este concierto es un ejemplo. Intentamos aportar para que la gente aprecie la magnitud de la guitarra y su historia, que se remonta a muchos siglos.
4. ¿Notas cambios en la formación de los guitarristas hoy en día?
Tienen una formación técnica muy grande, porque los maestros vienen de procesos más sólidos. Antes muchos guitarristas eran autodidactas y la guitarra no estaba tanto en los conservatorios como hoy.
Ahora tienen acceso a mucha más información, pero tampoco la valoran tanto, porque es gratuita y se puede acceder fácilmente. Antes costaba encontrar un disco o una partitura, y lo que encontrabas lo trabajabas con mucha profundidad.
Hoy en día los guitarristas tienen una formación impresionante y saben más de todo al mismo tiempo. Pero echo en falta que miren hacia atrás, que tomen como referencia formas de tocar del pasado y las fusionen con una forma moderna. Creo que hay que beber del pasado y mirar hacia el futuro.
5. Mirando tu trayectoria, ¿Qué factores han sido realmente decisivos en tu desarrollo y éxito como artista?
Primero, el trabajo. Luego he tenido cierta facilidad para tocar, pero eso no implica que no haya tenido que trabajar mucho: la técnica, las horas de estudio, la preparación de giras y concursos.
Otro factor decisivo es la paciencia, esperar mientras uno intenta conseguir oportunidades en distintos ámbitos.
También me ha ayudado escuchar muchísima música, porque forma el oído y sienta bases para la interpretación. Una buena interpretación es cuando no hay nada que moleste. Si tomas como referencia a los grandes maestros de todos los instrumentos y estilos, puedes construir una interpretación ideal.
“Dada la versatilidad de la guitarra, ese camino es inmenso por explorar.”
6. ¿Cómo han influido las redes sociales y la tecnología en tu carrera y qué retos crees que presentan para los jóvenes músicos hoy?
Cuando yo empecé, las redes sociales ya llegaron cuando había terminado mi etapa de concursos y mi carrera internacional empezaba a despegar.
Dan mucha visibilidad y permiten conectar con mucha gente, pero también quitan tiempo de estudio. Hay que encontrar un equilibrio.
Para los jóvenes, el reto es conectar sin perder la calidad y encontrar su propia forma. Todo lo que uno publica queda como una colección de obras, y debe conectar no solo con el público de la música clásica, sino con cualquier público. Las redes pueden abrir muchas puertas.
7. ¿Sientes que la guitarra clásica aún tiene territorio por explorar en términos sonoros y de repertorio?
Siempre. Los términos sonoros y de repertorio son infinitos. No solo están las obras escritas para guitarra, sino los arreglos de diferentes estilos y la música que uno pueda componer. Dada la versatilidad de la guitarra, es un camino inmenso por explorar.
8. ¿Cómo construyes tu interpretación de una obra? ¿Partes más desde lo técnico, lo emocional o una idea conceptual?
Es difícil separar lo técnico, lo emocional y lo conceptual, porque todo forma parte del bagaje del intérprete.
No soy mucho de analizar al inicio; con el tiempo voy viendo detalles en la partitura que ayudan a memorizar y a darle intención a la obra.
Intento tocar de forma relajada y explorar las sonoridades, viendo cómo suena y qué digitaciones puedo encontrar. También experimento mucho, preguntándole a la guitarra cómo quiere sonar.
Me gusta grabarme cuando ya tengo la obra trabajada, para comprobar si suena como la idea que tengo según su estilo y carácter.
9. ¿Qué consejo práctico le darías hoy a un estudiante que quiere dedicarse profesionalmente a la guitarra?
Que estudie lentamente, prestando atención a su cuerpo; que escuche mucha música; que haga pausas y no estudie demasiado tiempo seguido para evitar lesiones.
Que intente conectar con su comunidad y empezar a tocar delante de la gente. Más que pensar en una carrera, lo importante es compartir la música.
A partir de ahí, las oportunidades deben asumirse con calma, para ganar experiencia y definir qué tipo de carrera se quiere.
10. ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente y qué te entusiasma de esta etapa?
Estoy trabajando en aprender muchos conciertos para guitarra y orquesta, porque me interesa que se interprete más ese repertorio.
Creo que eso puede abrir puertas para que haya más público para la guitarra sola, la música de cámara y toda su vertiente.
También puede generar curiosidad para futuros proyectos, incluso si en algún momento compongo música propia.
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