Por Lucía Portocarrero
Del 19 de agosto al 31 de octubre, Lima será escenario de la Bienal de Arte y Nuevos Medios VIDEOAKT (quinta edición), una plataforma internacional de encuentro entre el arte, la ciencia y la tecnología que reúne a más de 300 artistas y diversas instituciones y espacios culturales. Bajo el concepto de “RECALIBRACIÓN: Ajuste consciente en la era tecnológica ”, esta quinta edición propone una mirada crítica sobre las transformaciones tecnológicas que atraviesan nuestra vida cotidiana y su impacto en la sociedad.
La dirección y curaduría general están a cargo de la artista multidisciplinaria y curadora Angie Bonino, quien ha desarrollado una amplia trayectoria vinculada al arte de los nuevos medios. En esta entrevista, Bonino reflexiona sobre el significado de “recalibrar” desde el arte, el proceso de selección de los participantes y los desafíos que plantean la inteligencia artificial, la automatización y las nuevas tecnologías para los artistas y la sociedad.
A continuación:
Como artista multidisciplinaria y curadora, ¿Qué significado tiene “recalibrar” desde el arte y por qué consideraste necesario plantear esta reflexión en el contexto actual?
Como artista y como curadora, recalibrar plantea un concepto para detenernos un momento y mirar lo que estamos haciendo. El arte siempre ha estado relacionado con la tecnología de su época, porque las herramientas también transforman la manera en que creamos y pensamos. Pero hoy esa transformación está ocurriendo de una manera muy acelerada, y siento que necesitamos preguntarnos qué estamos aceptando, qué estamos perdiendo y hacia dónde queremos ir.
Es importante generar una mirada crítica y humana sobre estos procesos. Hoy hablamos de inteligencia artificial, automatización, datos, vigilancia, pero también de aislamiento, desigualdad o impacto ambiental. Todo eso está conectado con la manera en que estamos viviendo y relacionándonos.
Desde el arte podemos hacer esa pausa de una manera distinta. Una obra puede generar una experiencia, una incomodidad, una pregunta o incluso una emoción que nos haga mirar de otra manera algo que ya forma parte de nuestra vida cotidiana. Por eso Recalibración me interesaba como concepto para esta edición, no como un rechazo al avance tecnológico, sino como la necesidad de revisar nuestra relación con él y encontrar un equilibrio más consciente.
“No se trata de rechazar el avance tecnológico, sino de revisar nuestra relación con él y encontrar un equilibrio más consciente.”
¿Cómo fue el proceso de curaduría y selección de los 300 artistas participantes?
Ha sido un proceso largo que venimos se viene trabajando desde el 2025, revisando artistas y propuestas de manera bastante cercana. Además, VIDEOAKT tiene una historia que me permite contar con una red de artistas, curadores e investigadores con los que vengo trabajando desde los inicios de la bienal y desde mi propio recorrido en el arte de los nuevos medios. Conozco bastante bien el campo, sus distintas escenas y también a muchos de los artistas que vienen desarrollando investigación en estas áreas desde hace años.
Pero al mismo tiempo, para esta edición queríamos ampliar nuestro alcance e impacto. Por eso también hicimos una convocatoria abierta para artistas, buscando nuevas propuestas, tanto nacionales como internacionales, en los nuevos medios. A esto se sumó la participación de nuestros distintos espacios aliados, que desde sus propias líneas de trabajo y curadurías fueron proponiendo a los artistas y proyectos que formarían parte de sus respectivas programaciones. Cada espacio aporta una mirada y una comunidad diferente, y eso ha permitido ampliar la selección de proyectos que dialogan con el espíritu de la bienal.
Finalmente, todo este proceso permitió reunir propuestas muy diversas, provenientes de distintas escenas y contextos, pero vinculadas por las preguntas que plantea Recalibración. Así se fue configurando una programación amplia y plural, que hoy reúne a más de 300 artistas en esta quinta edición.
La IA, la automatización y la pérdida de privacidad están presentes en esta edición. ¿Cómo puede el arte ayudarnos a comprender y cuestionar estos cambios tecnológicos?
Creo que una de las cosas que más me interesa del arte es justamente que puede hacer visible aquello que muchas veces pasa desapercibido. Utilizamos constantemente plataformas, algoritmos, dispositivos y sistemas que toman información sobre nosotros, pero no siempre nos detenemos a pensar qué significa eso. Con la inteligencia artificial ocurre algo parecido; la estamos incorporando rápidamente a nuestra vida y todavía estamos aprendiendo a entender sus alcances.
En esta bienal muchas de las obras parten de esas preocupaciones. Hay trabajos que hablan de la relación entre cuerpo y tecnología, de nuestra dependencia de los dispositivos, de los datos, la memoria, el medio ambiente, la automatización o de cómo cambia nuestra percepción cuando estamos permanentemente mediados por sistemas tecnológicos. Estos cuestionamientos aparecen desde distintos lenguajes de los nuevos medios, como el videoarte, las instalaciones y las experiencias interactivas.
Una obra puede generar una incomodidad, una identificación o una pregunta que quizá no aparecería de otra manera. Y creo que ese es uno de los aportes de VIDEOAKT, mostrar que detrás de los avances tecnológicos también hay preguntas humanas, sociales y éticas que necesitamos seguir haciéndonos.
“El desafío no es solamente aprender a manejar una tecnología, sino entender qué haces con ella y por qué la necesitas para tu obra.”
Coméntanos sobre las exposiciones, conferencias y actividades en los distintos espacios de Lima y en qué regiones del país se presentarán.
Una parte importante de las exposiciones, conferencias y encuentros se concentra en Lima, teniendo al Ministerio de Cultura como nuestra sede central en esta edición. Pero la bienal también se extiende a distintos espacios de Barranco, Miraflores, Centro de Lima y Pueblo Libre, así como a algunos proyectos que llegan desde las regiones de Cusco, Cajamarca y La Libertad.
En Cusco contamos con la participación de la Universidad Nacional Diego Quispe Tito, y también de Augusta Espacio junto a Video Raymi; en Cajamarca, con la Universidad “Mario Urteaga Alvarado” y MUSARTE; y en La Libertad, con el Museo de Arte Moderno de Trujillo, a través del proyecto de Kiosqo. Son participaciones que nos permiten acercarnos a distintas escenas y poner en diálogo lo que se viene desarrollando en diferentes territorios del país.
Respecto a nuestras actividades y encuentros, contamos con un programa bastante amplio que va desde agosto hasta octubre, que incluye un simposio académico, conferencias, mesas de conversación, performances, talleres, proyecciones de videoarte y sesiones A/V. Buscamos que la bienal llegue a públicos diversos y de distintas edades, generando espacios de encuentro y participación alrededor del arte, la tecnología y los nuevos medios. Detrás de este programa participan universidades, instituciones, artistas, investigadores y curadores, tanto nacionales como internacionales, que contribuyen a ampliar estas experiencias y conversaciones.
¿Qué desafíos plantea hoy la tecnología para los artistas?
Creo que uno de los primeros desafíos es que todo cambia muy rápido. Cuando empiezas a conocer una herramienta ya aparece otra, y eso obliga a los artistas a estar aprendiendo constantemente. Pero el desafío que me parece más interesante no es solamente aprender a manejar una tecnología, sino entender qué haces con ella y por qué la necesitas para tu obra.
También hay que tener cuidado con que la tecnología no termine siendo solamente un efecto. Una obra puede tener una tecnología muy sofisticada y, sin embargo, no decirnos mucho. Como artista, me interesa que la herramienta esté al servicio de una idea, de una investigación o de una experiencia. Que la tecnología no sea simplemente el protagonista porque es nueva.
Y allí también es importante hablar del acceso. No todos los artistas tienen las mismas posibilidades de trabajar con determinadas tecnologías, equipos o conocimientos. Por eso los espacios de intercambio, los talleres, las universidades y los laboratorios son importantes.
Después de cinco ediciones, ¿qué balance haces del camino recorrido por VIDEOAKT y qué esperas que permanezca como legado de esta quinta edición en los artistas, investigadores y públicos que participan en ella?
Ha sido un recorrido extenso y muy enriquecedor. VIDEOAKT comenzó en Barcelona y Berlín en 2008 y, después de sus primeras ediciones en Europa, terminó trasladándose a Lima, dado las circunstancias que surgieron post pandemia. Ha sido un proyecto en movimiento, que ha ido encontrando otros territorios y comunidades. Aquí en Perú hemos construido una red mucho más amplia de artistas, universidades, museos, galerías, organizaciones e instituciones.
Esta quinta edición refleja ese crecimiento; tenemos más de 30 espacios aliados participantes, más de 20 instituciones y organizaciones aliadas, artistas de diferentes regiones del país, mayor presencia de invitados internacionales y una participación importante de universidades y proyectos vinculados al arte, la ciencia y la tecnología. Pero además del crecimiento, es importante destacar lo que se genera entre las personas; que un artista conozca a otro, que surja una colaboración entre curadores e instituciones o que alguien que nunca había tenido contacto con el arte de los nuevos medios salga de una actividad con ganas de conocer más.
Esperamos que estas relaciones continúen a lo largo del tiempo, creo que ahí estará una parte importante del legado de esta edición. Que VIDEOAKT no sea solamente una bienal que sucede cada dos años, sino una red que siga activa conversando, creando y pensando juntas.
Próximos proyectos
Ahora el reto es justamente dar continuidad a todo lo que se ha generado con esta edición. Hay muchas conversaciones y alianzas que seguimos desarrollándolas para futuros proyectos en paralelo a la bienal. También queremos seguir fortaleciendo el trabajo con universidades, instituciones culturales y plataformas internacionales, y continuar ampliando la participación de artistas y proyectos de diferentes regiones del Perú y el extranjero.
Y, por supuesto, seguiremos trabajando en la próxima edición de VIDEOAKT. Trabajamos para que se pueda consolidar una plataforma que tenga continuidad, que forme nuevas generaciones, que dé espacio a los artistas y que siga conectando al Perú con otras escenas de arte, ciencia y tecnología en Latinoamérica y el mundo.
Fotos de la inauguración