Eduardo Piccione
Entrevistas

Eduardo Piccione: Las diversas formas del artista para hacer llegar un mensaje

Por Alvaro Marrocco

Las formas en que los artistas quieren que su mensaje llegue, varía en forma y contenido; no así en el tiempo, eso es constante y se puede palpar en las más de cuatro décadas que Eduardo Piccione (Granadero Baigorria, Sta. Fe, Arg. 1956) viene experimentado con la pintura, la instalación, la escultura y otras formas artísticas. Premiado y reconocido en el país, recorremos parte de sus muestras más recientes, y lo que lo mantiene ocupado por estos días.

“Mi trabajo a llegado a un punto donde hago lo que me viene en gana sin límites ni ismos, esto hace que salte las dimensiones” enuncia Eduardo Piccione, el artista nacido en Granadero Baigorria, una ciudad pegada a Rosario, que recorre la costa del inmenso Rio Paraná. Ese caudaloso rio marrón al que varios pintores, artistas plásticos y visuales han posado sus ojos, para resignificarlo, y pintarlo; a lo Cándido López quien utilizó el Paraná, y sus humedales como escenario de operaciones bélicas; Piccione lo retrabaja como ensueño; un recuerdo de sus inicios en la pintura lo sobresalta: “fue una respuesta a imágenes de un fotoperiodista corresponsal de guerra en Vietnam. Con total desconocimiento de materiales y procedimientos plasmé pedazos de carne y sangre en un lienzo preparado por mi madre en los 70’s”. Los inicios vinculados a imágenes de Vietnam se hacen carne en Piccione, dice: “Creo firmemente que el arte es un hecho político, así como el amor, como la vida. No concibo un arte sin conmover, uno no hace política con el arte…haciendo arte esta marcando una posición política”.

El artista rosarino Rubén Echagúe escribió sobre Piccione “su pintura conoció variantes tan dispares como el rigor dibujístico más estricto, la vaguedad de atmósferas luminosas a lo Turner o la homogeneidad de planos de color apenas modificados, sin que esto comprometiera jamás su alto nivel artítico, así también los objetos que conforman Artificios dan cuenta de una calidad plástica encomiable”. Luego sigue: “Pertenece a una generación que emerge en los años ‘80, entre la resistencia cultural a la dictadura y la democracia recuperada, abrazando el renacer global de la pintura y eligiendo como precursor al modernismo del Grupo Litoral. Representa su propia región, mediante lenguajes contemporáneos que traduce a sus experiencias singulares.

Piccione acerca de su obra dijo: Mi obra ha ido cambiando, como fue cambiando mi visión sobre las cosas, siempre como decía el título del libro de H. Bergson mi obra está delineada por «Materia y memoria», agregando la intuición como elemento disparador. Después suma: “El arte no busca la satisfacción propia ni ajena, es un ejercicio que no se puede dejar de hacer, es como «buscar lo perdido sabiendo que nunca lo encontraremos». Rememora: “Cuando di clases de pintura hacía mas hincapié en la lectura que en los colores, el arte es una traducción inmediata de sentires en palabras, ideas y colores”.

El otro no existe

En el año 2022 Piccione presentó una muestra titulada El infierno de lo igual. En las obras de Piccione siempre hay atmósferas crudas de paisajes litorales, dónde ubica su propio universo. En está muestra, el curador Martín Domínguez dijo: «Eduardo destaca elementos referidos a los humedales, tanto en sus pinturas, cómo en los objetos intervenidos acentúa conceptos referidos al litoral». Ello se puede divisar la obra titulada: ¿Es el Paraná?.

En la nota de sala de la muestra de Eduardo Piccione se lo cita al filósofo surcoreano Byung-Chul Han, quién desanda la idea del título de la muestra donde lo igual se presenta como un destino final y trágico para las sociedades modernas. En uno de sus libros Han reflexiona: “El infierno del igual y la intolerancia al diferente. Se exalta que las personas vivan la individualidad como apenas una ficción más. Todo el mundo quiere ser diferente, precisamente porque todos son iguales. En el infierno de lo igual, el sujeto se imbuye en su propia identidad aislada, «deambula por todas partes como una sombra de sí mismo, hasta que se ahoga en sí mismo». Presa de un narcisismo cegador, el espejo le devuelve una proyección individualista que elimina al otro por completo. En este modelo de sociedad, los otros no existen y, por tanto, no hay ninguna experiencia erótica. El sujeto está completamente solo”.

El curador Martin Domínguez en el texto de sala escribió: «Permanente desencuentro. Un encuentro. El instante previo a terminar la obra, la obra paradoja que busca un camino, interroga, y se opone a sí misma. Abstracta, enraizada, y clavada en un eje casi simétrico, armónico, que descansa en la paradoja. El infierno de lo igual. La hoguera desigual». En otro fragmento del texto de sala se puede leer «Según Simone Weil, la belleza exige de nosotros. Renunciar a nuestra figurada posición como centro, no es que cesemos de estar en el centro de nuestro mundo propio, sino que, voluntariamente, cedemos nuestro terreno a las cosas ante las cuales nos hallamos».

Maestros formadores

Piccione tuvo dos maestros que lo marcaron, “uno por una enseñanza tradicional, y otro por ser una guía sobre lecturas y construcción de la obra, el primero Marcelo Dasso me enseñó sobre veladuras y el oficio guiando la pasión”. Marcelo Dasso era un hábil colorista, y buen conocedor de la figura humana, investigó en diferentes técnicas pictóricas. Meticuloso dibujante y retratista, dominó la técnica del pastel. Fue Tradicional y académico en su concepto artístico. “Mi segundo maestro fue Roberto Ostiz, él me mostró que la libertad expresiva dentro de lo visual es posible”. Roberto Ostiz desarrolla una pintura de tratamiento plano, sitios íntimos sugeridos por un reducido número de indicadores espaciales. Utiliza todos recursos que permite el color empleando pocos tonos. Espacios calmos y vacíos de presencias, un clima metafísico.

Desde tu mirada artística ¿Quiénes estaban en auge en Rosario y la región en la década del ’70 y los 80s?

Eran años muy convulsionados, marcados por la dictadura civico-militar que nos encerró a todos, no sólo dentro de nuestro taller si no en nuestra cabeza comenzando así un largo período de incertidumbre egoísta respecto de la mirada del otro sobre la obra, esto repercutió en talleres de arte pero sobre todo en la facultad donde se pasó de historiar nuestros maestros a considerar a nuestros alumnos quedando mi generación como una generación de artistas desaparecidos sin desaparecer.

Aquellos Bárbaros

En el año 2018, en el Museo Castagnino se llevó a cabo una exposición titulada Aquellos Bárbaros, donde gran cantidad de artistas santafesinos expusieron sus obras en el intersticio entre el último período de la dictadura y el retorno democrático (1983) donde se produjeron importantes cambios en el ámbito de las artes visuales. Muchos artistas optaron por el silencio o la reclusión personal, y en aislamiento intentaron romper la oscuridad canalizando en imágenes sus sentimientos y percepciones. La obra realizada por Eduardo Piccione que se expuso en aquella muestra, se pueden vislumbrar “dos sillas vacías unidas por un hilo con panes colgados (el alimento primordial), donde las pequeñas escaleras (que, en ese juego mental absurdo, irreal y pintoresco conducen a las uniones del asiento) irradian un clima surrealizante. Evocando la pintura metafísica de Giorgio de Chirico en la Italia previa a la primera guerra, estas imágenes traducen distancia y extrañamiento.

Piccione cierra: “La obra de arte en su multiplicidad reúne además tres categorías, lo político no puede desprenderse jamás de lo social, y la estética es justamente el resultado visual/sensorial de esa mirada”. Luego agrega: “El arte actual no puede soslayar la crisis política/económica mundial del capitalismo, y a esa confusión de utopías y olvidos, el arte contemporáneo da su respuesta, agrega más confusión pintada de colores”, concluye Piccione.

Despintar el blanco

Arnoldo Gualino escribió sobre Piccione “es un riguroso y sobrio pintor figurativo, construye una obra intimista compuesta de escasos elementos y rodeada por atmósferas densas misteriosas y envolventes. A lo largo de su carrera artística ha desarrollado una obra equilibrada, sin sobresaltos ni estridencias o artificios distractivos; alcanzando composiciones pictóricas sobrias. El objeto en la obra es el pretexto del artista. Gozando de amplia y profunda imaginación plástica creativa, no existen trucos ni fórmulas; una manzana, la mesa de noche, un trozo de pan, la botella, el caballete, pueden convertirse, en ángeles flotantes, o ser reabsorbidos por la gravedad del plano horizontal”.

Salones, muestras y encuentros de pintura

Ha participado de varias convocatorias ganando premios, becas y espacios en los medios, “pero lo más importante que he ganado han sido una cantidad increíble de amigos. Que no son inmortales pero renacen en cada obra que veo”.

A partir de recibir menciones y premios, Piccione a acentuado una manera de producir obra. “Mi obra en es disruptiva con esa «manera» digamos, es una obra no lineal, básicamente tiene que ver con el desarrollo de lo que estoy viviendo, en todos los sentidos de mi vida, una lectura, una frase o un encuentro pueden disparar formas y colores desarrollando una nueva obra”.

Obtuvo el Premio Adquisición Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe, Salón Nacional de Arte Joven Pintura en 1991.  Obtuvo el Primer Premio de Pintura en el Salón de Arte Moderno de Rosario, Premio Fondo Nacional de las Artes en el Salón Nacional de Rosario, Segundo Premio en el XX Salón de Artistas Rosarinos. Primer Premio en el Salón de Artistas Premiados en el Museo Juan B Castagnino, Primer Premio en el Salón Nacional de Santa Fe.

Ese paraíso amenazado por alambres

En diciembre del 2024 se inauguró la muestra Poéticas de la orilla, en el Museo de la Ciudad (Rosario, Arg.) en relación a la muestra el artista dijo: “La obra representa parte de mis preocupaciones sobre el medioambiente, sobre todo en lo que tiene que ver con su cuidado, no quiero representar una realidad construida a imagen y semejanza visual, sino que tomando elementos azarosos de la isla y el río construyo un nuevo elemento que genera recuerdos vividos en ése paraíso amenazado por alambres divisorias y represas asesinas de pescados”. Luego agrega: “La construcción de la obra comienza con una actitud de rendición frente a la materia que toma un camino de necesidades; entonces maderas se atan a huesos que son embarradas por arcillas y envueltas en cueros tensados. La narración comienza a partir de la mirada que conecta y une esos átomos tangibles y presentes”.

Durante el año 2025 presentaste una obra que fue preseleccionada para el 112° Salón Nacional de Santa Fe. ¿En que constaba esa obra?

Específicamente esa obra mezclaba una parte realista con partes bastantes líricas (ondas de color en el espacio), éste cuadro con mesa y figura geométrica, representa mi idea de una estética para nada lineal y muy poco atractiva para coleccionistas je (rie).

Tus redes sociales (Instagram y Facebook) están muy activas con contenido político. ¿Piensas que posicionarse políticamente te perjudica como artista, o todo lo contrario? ¿Cómo ves este asunto?

Estoy haciendo lo que siento y lo que tengo ganas de hacer, por eso en algunas obras retomo algo de lo anterior no por memoria si no porque la obra lo pide. Trabajar de esta manera es bastante problemática cuando encaras una muestra individual ya que el Curador corre serio riesgo de enloquecer!!! Je (ríe). En una muestra individual hay tantos Piccione como en mí vida.

En qué estás trabajando para este 2026

Mi preocupación actual esta dirigida, a un trabajo sobre identidades, conectado con un antropólogo, reuní gracias a él, imágenes que junto con el estudio genético recuperan las identidades de personas desaparecidas. Este proyecto ya descifrado se encuentro siempre en la naturaleza, además ponerle nombre a algo, es realmente inquietante, su historia, su conformación y su desarrollo forma parte de una palabra de un origen inclusive a un momento histórico eso me parece fundamental. Esta búsqueda estética tiene que ver con mi activa participación política en redes sociales, medios de comunicación o en la calle.

Álvaro Javier Marrocco es Licenciado en Periodismo (UNR). Ha trabajado en el suplemento de Cultura del diario La Capital de Rosario; El Litoral de Santa Fe y Mirador Provincial. Ha escrito en diversos medios digitales de Chile, México y España. Se especializa en Literatura y Artes Plásticas.

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