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Reseña: “El Niño y la Garza”, la travesía personal de Miyazaki

Reseña de la película de cine “El Niño y la Garza” de Miyazaki.

Reseña de: Aldo Bejarano.

Crecer es complicado. Uno tiene que dejar mucho atrás, lo quiera o no. Es incómodo pensarlo, de ahí que se busque un refugio o una acción para evadir el tema. La cuestión es si tal evasión simboliza una solución. A su manera, Miyazaki ofrece una respuesta en su nueva película.

El Niño y la Garza, filme dirigido y guionizado por el afamado director Hayao Miyazaki, bajo la producción del legendario estudio Ghibli, fue estrenado en Japón a mediados de 2023 y se distribuyó en territorio latinoamericano a inicios de 2024.

La historia cuenta la vida de Mahito, un niño que decide mudarse al campo tras la muerte de su padre y que al mismo tiempo percibe los estragos de la guerra. Durante esta etapa, el protagonista se aferra a la idea de un nuevo matrimonio de su progenitor, del cual espera otro hermano, hasta que se cruza con una garza, cuya presencia alterará su perspectiva del mundo.

Antes de comentar el aspecto técnico del filme, es preciso aclarar que los más autorizados para explicar dicho punto serían sus propios animadores, diseñadores de personajes, músicos, compositores, directores de arte, especialista en efectos visuales, guionistas gráficos, sonidistas, montajistas, etcétera. Sin embargo, un espectador no necesariamente profesional, puede opinar al respecto, siempre y cuando posea conocimientos afines. Por ello, considero imposible que tanto expertos como personas casuales, menosprecien la película. Su nivel de detalle es excelente, desde el diseño de personajes hasta las capas de trasfondo. Basado en el trazo actual de Miyazaki, el estudio Ghibli logró dotar de gran naturalidad y fluidez al variopinto conjunto de personajes. Sus rasgos y vestimenta exhiben una estética particular, evidente en las arrugas, sombreados o protuberancias corporales. La escenografía y el resto de elementos presentan a su vez un alto nivel artístico, y a ello se suma el universo dinámico y novedoso creado por la variedad de seres ficticios en escena.

Hasta la fecha, la calidad audiovisual de las películas desarrolladas por el estudio Ghibli es simplemente magnífica, aunque se sabe que en esta ocasión debieron superar problemas económicos, sin que ello afecte el resultado.

La música es otro de sus puntos fuertes. Entre sus melodías, citamos especialmente el tema Ask me why, compuesto por Joe Hisaishi; una pieza sublime y cargada de íntima melancolía.

Aparentemente, El niño y la garza narra una sola historia, la del joven insatisfecho consigo mismo, quien conoce a un ser fantástico que lo inicia en un viaje de redescubrimiento vital, similar al de Alicia en el País de las Maravillas. El primer acto, basado en la niñez del director, muestra entre sus temas la depresión, la falta de empatía, el deber y la obsesión como modos de ocultar inseguridades. El segundo encierra reflexiones acerca de las especies invasoras, el valor de la vida y la comprensión del prójimo. El tercer acto, el más críptico, engloba el autoconocimiento, la responsabilidad interpersonal, la aceptación de la realidad, el amor y la esperanza. De esa manera, la acción y los diálogos configuran un subtexto que enriquece la obra y exige suma atención al espectador.

Por su lado, los personajes son materia complicada. Mahito, el protagonista, no tiene una personalidad destacable, más que su aparente estoicismo; es sensible y tierno con sus seres queridos y con quienes conecta emocionalmente. Como figura, no destaca frente a otras del estudio Ghibli. Considerando lo dicho por Miyazaki, Mahito tendría la función de insertar a su creador dentro de su propia narrativa. Esto no incomoda, pues muchas veces las historias personales y los personajes self-insert (el autor insertado en la trama) resultan agradables al público. Un punto y aparte es la garza, que impulsa la trama con el mínimo de explicaciones necesarias y la dota con equilibrada comicidad. Por supuesto, existen otros personajes con cualidades especiales, necesarios para la obra, que no tienen una conclusión explícita, a excepción de los antagonistas. Su aparición se justifica al ayudar al protagonista en su búsqueda personal. Al filme no le incumbe calificar de “bueno” o “malo” a Mahito, solo dar una perspectiva íntima. Esa evaluación corresponde al público, razón por la que, en su país de origen, la película se titula Kimitachi wa Dō Ikiru ka, o sea, “¿Cómo vives?”.

En resumen, El niño y la garza ofrece al espectador una experiencia cinematográfica exquisita. Es una de esas películas que merecen ser vistas más de una vez. Por mi parte, considero oportuno terminar mi reseña con la siguiente frase:

“No puedes evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre ti, pero sí puedes evitar que aniden en tu cabello”Proverbio chino

La película actualmente sigue disponible en algunos cines peruanos. Pronto entraría al catálogo de Netflix.

 

 

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