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Reseña de “El año del viento”, de Karina Pacheco

Por: Aarón Alva

A diferencia de la corriente juvenil que el 2021 estuvo presente en la literatura peruana, cuyas historias partían del tiempo moderno y/o de géneros periféricos al realismo, “El año del viento”, de Karina Pacheco, repliega su mirada hasta el violento episodio de conflicto armado que azotó el país, allá por los ochenta. Nina, una escritora peruana radicada en Madrid emprende un viaje de búsqueda a su tierra natal, alentada por el encuentro fugaz y enigmático con una mujer muy parecida a su prima mayor, quien se borró de la tierra cuarenta años atrás. De Bárbara, la prima, dice la mujer que “está muerta”, y es cuando la memoria de la protagonista y el misterio por su paradero activan la trama.

La versión “oficial” de la desaparición de Bárbara, manejada por la familia de Nina, cita un viaje de estudios a Brasil, que de a pocos se va desplomando gracias a los testimonios recogidos por la protagonista, cada uno más horrendo y subversivo que el anterior. Bárbara, en principio una chica prospecto de estudiante universitaria, termina adhiriéndose a las filas del grupo revolucionario extremista. Sin embargo, los relatos congregados por la protagonista no siempre coinciden y es a través de esa idea que se plantea al punto principal de la novela.

Desde el punto literario, entendemos que la autora plantea un cruce de versiones donde lo nebuloso y velado se presentan como la “única” verdad visible, de acuerdo con el manejo de fuerzas opuestas. El lector, que de entrada al igual que la protagonista, conoce una versión, descubre alternativas deshermanadas que no por ilegítimas, resultan menos creíbles. De ello se desprende incluso el planteamiento político de la autora, que es reforzado acertadamente gracias a imágenes y símbolos presentes en toda la obra, como, por ejemplo, el uso de la piedra como objeto de acción y deseo, las películas y series televisivas de la época, las cartas e indicios amorosos que Bárbara confía a Nina, y una voz en segunda persona que aparece entre secciones, como la consciencia sorprendida y por momentos lúcida de quien no acepta el “oficialismo” histórico.

El lenguaje es accesible, funcional, describe lo necesario y pinta con buen aire los climas y entornos del campo y la ciudad.

Sin embargo, hay detalles que, si bien no llegan a derrumbar el conjunto de la obra y su intención, entorpecen su construcción y dejan endebles sus recursos narrativos. En primer lugar, sobran hojas de “explicación” histórica y contemporánea, que adquieren un tono reflexivo y por momentos panfletario. Ideas de la voz narradora sobre lo que es y “debería” ser, agotan la acción y le confieren un carácter de columna de opinión, moralizante. No está mal la visión antropológica de la autora (al fin y al cabo es su profesión), pero en una primera persona le juegan el mal paso de lo meloso.

Otro aspecto defectuoso es la facilidad y gratuidad con que la protagonista consigue los relatos de ex guerrilleros. ¿Tan sencillo es acercarse a un ex terrorista y que te cuente todo sin sospechas? No lo sé… Esto ocurre cuando Nina se encuentra con el personaje Arnaldo Arenas y otros. Más allá de ser creíble o no en la vida real, conforma una gratuidad tremenda en su constructo a nivel de personajes. Punto flaco.

A modo personal, apunto un detalle que me dejó algo insatisfecho. Y es la falta de épica o acción en la novela, mucho más al enterarnos que estamos leyendo una historia ambientada en la época del conflicto armado. Es decir, toda acción citada en la obra llega por relatos que la protagonista recoge e hilvana a través de deducciones y supuestos, y no de una acción en carne propia. Esto se debe a que la búsqueda principal recorre los pasos de la prima perdida y la autora usa la primera persona del narrador, cuya intención de cruzar testimonios y criticar lo “oficial funciona, pero, más allá de eso, no hay mucho más, al menos en cuanto a acción, que pueda saber o contar. Una con otra…

Ficha técnica:

“El año del viento”, de Karina Pacheco

Editorial: Seix Barral

Año 2021

357 páginas

Tapa rústica

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