Todo En Todas Partes Al Mismo Tiempo
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RESEÑA: “Todo En Todas Partes Al Mismo Tiempo”, el verdadero multiverso de locura

¿Por dónde empezar con esta película? Creo que este filme causa el mismo efecto que el videoclip de Turn down for what, es decir, desconcierta y confunde en una primera impresión. “¿Qué acaban de ver mis ojos?”. Por lo tanto, si Los Daniels buscaban aquel efecto en el público, entonces, se trata de un triunfo absoluto.

El esquizofrénico video de Turn down for what fue un éxito rotundo y a su vez el primer carpetazo de salida para estos jóvenes directores que devoran el mundo. Daniel Kwan y Daniel Scheinert, quienes conforman el tándem conocido como “Los Daniels”, protagonizan una carrera meteórica en ascenso al éxito, debido a su incursión en Hollywood y haber ganado nada menos que 7 premios Oscar por la película Todo en todas partes, considerada su “magnus opus”. De por sí, el título es una declaración de intenciones.

Considerando su estreno en 2022, abordaremos con detalle este filme e intentaremos entender por qué suscita amor y odio en partes iguales. Alertamos el uso de SPOILERS, así que, si aún no ha visto la película, recomendamos detener la lectura. El metraje puede verse en Amazon Prime Video o en salas de cine.

Aquí viene una aseveración: Todo en todas partes al mismo tiempo es posiblemente la película menos convencional de todas las ganadoras del Oscar a Mejor Película. Su trama puede ser demasiado compleja para espectadores acostumbrados a historias más convencionales, sin embargo, ostenta creatividad, originalidad, osadía y mucha irreverencia. Aun así, entre sus puntos en contra se aprecia el exceso de absurdo, su premura en explicar las reglas del mundo que propone y su falta de definición tonal (¿es esto es una de acción? ¿comedia? ¿ciencia ficción?). Todo ello desconecta con la audiencia en cuanto a implicación emocional. Eso sí, a los Daniels les sobra ambición. No obstante, el intentar que su película sea muchas cosas a la vez -como la propia Evelyn- no siempre resulta favorable.

La trama del multiverso es fascinante y muy inventiva: Waylong Wang (Ke Huy Quan) alterna su personalidad con la de un universo paralelo para salvar a su esposa, Evelyn, quien al igual que nosotros al inicio del filme, no entiende nada. Evelyn (Michelle Yeoh) vive asfixiada por las deudas, atiende al viejo cascarrabias de su padre (James Hong), es perseguida por una “bruja” de Hacienda (Jaime Lee Curtis) que amenaza con embargar su humilde negocio de lavandería, se distancia de Joy (Stephanie Hsu), su hija, a quien frustra el intento de integrar a su pareja gay a la familia, mientras su marido, cansado de ser ignorado por ella, busca el divorcio.

Es Evelyn quien tiene que ayudar al Waylong de otro universo a enfrentar a la poderosa villana Jobu Tupaki, que amenaza con destruir todos los universos conocidos, por simple aburrimiento. Sobre la marcha debe aprender a “conectar” con algunas de sus millones de variantes multiversales para desbloquear distintas habilidades y sobrevivir: una superestrella de cine de acción, una chef, una cantante de ópera china, etc, todo mientras explora sus múltiples vidas paralelas en donde sí logro el éxito que le fue esquivo.

No resulta ninguna sorpresa que la “villana” sea su propia hija Joy, un ser creado por otra versión de la misma Evelyn, quien tiene el poder de transformarse en diferentes versiones de ella misma y hacer lo que le venga en gana (la escena de la pelea con dildos es tan ridícula como hilarante); excepto que todo este embrollo se reduce a lo esencial: Evelyn debe encontrar la forma de conectar emocionalmente con su hija para salvar su universo y el de todos los demás.

Considero que la parte Sci-fi del filme es brillante, está bien lograda, y creo que si los Daniels sólo hubieran recorrido ese trayecto y quitaban de la ecuación todo el humor absurdo (ya sean los dildos, las manos de hot dogs, los karatecas con los culos clavados y etc) tal vez tendríamos un grandísimo filme del género. Por ejemplo, la “rosca negra” creada por Tupaki, la cual condensa a todos los universos, es un elemento tan absurdo como pretencioso. A su favor, resulta divertido explorar algunas versiones de Evelyn, como la chef que descubre a su competidor haciendo trampa con un mapache cual “Ratatuille”, la actriz ‘movie star’ de Kung Fu que recuerda mucho a la carrera de la misma Michelle Yeoh, la cantante de ópera y la ama de casa cuyo romance gay con otra variante de Jamie Lee Curtis, pudo ser una emotiva subtrama para la película, pero que los Daniels prefirieron privarnos del drama con dedos de hot dog y más absurdo. La escena del diálogo entre madre e hija convertidas en piedras resulta de lo más loco y creativo expuesto en una película americana en tiempos recientes. Brillante. Hasta que, de pronto, le sucede otra escena absurda y nos desconectamos emocionalmente del filme.

En resumidas cuentas: Todo en todas partes al mismo tiempo es una película rebosante de originalidad. Triunfa en presentarnos un concepto de multiverso más fascinante que el presentado en la última de Doctor Strange (casualidad que los Hermanos Russo figuran como productores), cuenta con una actriz en estado de gracia como Michelle Yeoh, aborda temas profundos como el divorcio, el amor maternofilial, las dificultades que sufren los inmigrantes y el concepto kafiano del absurdo de la existencia. Ostenta de muy divertidas y creativas escenas de acción y lucha, además de un ritmo del cual es imposible aburrirse. De igual modo, su diversidad temática puede llegar a abrumar y por momentos irritar.

Por otro lado, tanto Yeoh como Quan tienen bien merecidos sus premios Oscar. Es una película que todo cinéfilo debe ver alguna vez, aunque sea para disfrutarla o -dependiendo del caso- sufrirla. ¿Sobrevalorada? Tal vez; eso queda en la percepción de cada uno. A pesar de ello, esta obra no dejará indiferente a nadie y nos permitirá experimentar un verdadero multiverso de locura.

Puntuación: 4 de 5.

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